Mamá, ¿a qué puedo jugar?

Mamá, ¿a qué puedo jugar?

El viernes 10 tuvimos la segunda reunión del trimestre y volvimos a tirar los dados y avanzar la ficha.  En un primer momento del taller estuvimos analizando y jugando a algunos juegos de  mesa para romper el hielo y prepararnos de cara a la carta que escribiremos a sus majestades de oriente.

A continuación empezamos a hablar de por qué jugar… “Los juegos son cosas de niños” “Se juega cuando has terminado tus obligaciones o tienes tiempo libre” “Eso no va conmigo”

¿Verdadero o Falso?

Igual que notamos cuando alguien hace deporte, lee o se dedica a la música porque tiene un “no sé qué”, una habilidad que destaca (no quiere decir que el resto no la tengamos, sino que en esa persona está potenciada) se nota cuando una persona juega. Los juegos no tienen edad, aunque sí el tipo de juego y la finalidad de persigue.

Multitud de estudios validan la idea de que jugar ayuda a potenciar habilidades de pensamiento, habilidades sociales y de gestión de recursos. Una herramienta de aprendizaje tan potente no puede quedar reducida al tiempo libre o a un rango de edad (generalmente cuando somos pequeños)

La sociedad ya ha comenzado a jugar: hablamos de gamificación

Puede que no seas consciente o que no quieras darte cuenta, pero el juego ha venido para quedarse. La tarjeta de fidelización, apps que regulan y motivan determinados aprendizajes difíciles como hacer deporte de manera regular, controlar la dieta o dormir mejor son un ejemplo.

Entendemos por gamificación aprovechar las mecánicas, elementos y técnicas de diseño de juegos en contexto que no son juegos para involucrar a los usuarios y resolver problemas (Zichermann & Cunningham, 2011; Werbach & Hunter, 2012).

Es un aprendizaje que gana en motivación frente a otros por su carácter lúdico, que facilita la asimilación de conceptos ya que el compromiso con el aprendizaje es mayor. A través de juegos y dinámicas los niños participan y se involucran para alcanzar el objetivo.

¿Es lo mismo jugar que hacer actividades gamificadas? No. La diferencia básica es que la actividad gamificada parte de un contenido educativo y su objetivo es aprender y el juego no tiene por qué y su objetivo es entretener. No es jugar por jugar, sino aprender de los juegos.

¿Y ahora qué?

Los que sueñan solos, sólo sueñan. Los que sueñan juntos, están haciendo la historia. La propuesta es aprender a emplear estas herramientas para conseguir guiar a nuestros hijos por el camino que entendemos más saludable y correcto. En los siguientes talleres aprenderemos las bases y empezaremos a construir nuestra historia. ¿Te animas?

PRÓXIMO TALLER EL VIERNES 1 DE DICIEMBRE A LAS 9 EN LA BIBLIOTECA

Ana Sebastián

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