Nuestros orígenes

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Nuestros orígenes2018-02-10T20:15:24+00:00

San AgustínSu nombre completo era Aurelio Agustín. Nació el 13 de Noviembre del año354 en la ciudad de Souk-Ahras, Argelia. Su padre Patricio, era empleado oficial del municipio de su ciudad natal, Tagaste. Su madre fue Santa Mónica. Los padres, conscientes de las extraordinarias dotes intelectuales de Agustín, le proporcionaron todos los estudios entonces posibles. Estudió las primeras letras en Tagaste, de los 6 a los 13 años (361-367), y tra un año de paro estudiantil por falta de recursos económicos, cursó Retórica en Cartago (371-374). Se estrenó como “gramaticus” en la escuela de Tagaste en el curso 374-375, y entre sus alumnos del primer año está Alipio, que será su gran amigo y compañero toda la vida.

Durante seis años (375-381) regenta una escuela de Retórica en Cartago. El mundo estudiantil está revuelto. El mismo Agustín anda muy inquieto y debate en mil angustias. En busca de superación y sosiego, se lanza a la conquista de Roma.

En el año 383 abre una nueva escuela de Retórica en la Capital del Imperio sin demasiada fortuna. En Roma surge la gran oportunidad: se presenta a un concurso público para cubrir la cátedra de Retórica de la Casa Imperial de Milán y obtiene el primer puesto.

Se traslada a Milán en el año 384. Ha llegado al máximo que podía aspirar como profesional de la enseñanza, pero en su interior está atormentado y sus inquietudes personales no le dan tregua.

El feliz encuentro con San Ambrosio, el no menos feliz reencuentro con su madre -venida desde África en el 385- su propia maduración interior de la mano de los neoplatónicos y de San Pablo, y el toque final de la gracia de Dios, dan un vuelco total a su vida y un nuevo rumbo a su aventura humana; se convierte a Jesucristo. Y como consecuencia de su nueva vida, renuncia a la cátedra y abandona su carrera profesional en el verano del año 386.

Decidido a ser cristiano de forma radical, es bautizado por San Ambrosio, Obispo de Milán, la noche del 24 de abril del año 387. Vuelve de manera definitiva a África y funda la vida religiosa agustiniana. Es ordenado sacerdote cuanto tenía 37 años, ya los 41 es consagrado Obispo, muriendo a los 76 años, el día 28 de agosto del año 430. En la misma ciudad donde fue ordenado sacerdote, estuvo de Obispo toda su vida, en Annaba de Argelia, entonces llamada Hipona, y desde la que irradió su doctrina y enseñanzas en defensa de la fe católica.

Monseñor Fco. Javier Ochoa

Monseñor OchoaNace en Monteagudo, Navarra, el 31 de enero de 1889. Ingresa el convento de los Agustinos Recoletos de su pueblo, y el 30 de septiembre de 1907 hace la profesión religiosa. Es ordenado sacerdote el 30 de mayo de 1914, en la catedral de Filadelfia.

Después de vivir en Venezuela, la isla de Trinidad y Manila es trasladado, como Procurador de la Misión en Shangai.

En 1924 los Agustinos Recoletos se establecen en la misión de Kweitehfú, provincia de Honan, China y el 2 de marzo de dicho año el P. Javier es nombrado delegado provincial del territorio confiado a la Santa Sede a la Provincia de S. Nicolás. Allí comienza su aventura misionera en el lejano Oriente que durará 24 años.

Hacia 1929 las obras que Monseñor Ochoa tenía en su mente y otras que comenzaban a ser realidad, urgen la presencia femenina y el corazón de mujeres consagradas, en la misión de Kweitehfú. En 1930 Monseñor viaja a España, Hace una gira por los monasterios e institutos misioneros sin ningún resultado positivo. El P. Teófilo Garnica, entonces provincial, le indica que en algunos monasterios de agustinas recoletas hay entusiasmo misionero. Inmediatamente Monseñor inicia correspondencia con los monasterios del Corpus, de Granada y de la Encarnación, de Madrid. De regreso a su misión, viaja a Roma, donde el 15 de enero de 1931 presenta al Vaticano la documentación de las monjas de los dos monasterios que se han ofrecido y la solicitud de dispensa de clausura que las mismas para llevarlas a su misión de China.

Madre Esperanza Ayerbe de la Cruz

Madre EsperanzaNace en Monteagudo, Navarra, el 8 de juniode 1890. Ingresa en el Real Convento de la Encarnación de las Agustinas Recoletas de Madrid el día que cumplía 27 años. Su vida transcurre en medio de la respuesta fiel a quien la había llamado a una vida de clausura. El 19 de Mayo de 1921 realiza la profesión perpetua. Pero una visita inesperada le cambia el rumbo de su vida. Monseñor Fco. Javier Ochoa, OAR, Prefecto Apostólico de Kewitehfu, China, pide voluntarias para ir a trabajar en la misión que le habían confiado. Junto con las Madres Ángeles García y Carmela Ruiz del Convento del Corpus Christi de las Agustinas Recoletas de Granada. sale el 3 de febrero de 1931.

Vive, trabaja y se entrega con gran ardor misionero. En 1940 regresa a España con el fin de buscar vocaciones. El de octubre de 1941 abre la casa noviciado en Monteagudo.

Debido a las dificultades de comunicación con las Agustinas Recoletas de Filipinas, congregación a la que se habían unido las misioneras mientras estuvieran en China, la Santa Sede le concede las pregorrativas de Superiora General. Al separarse de dicha congregación, se solicita la erección de una nueva con el nombre de Misioneras Agustinas Recoletas de María, solicitud que es concedida el 18 de enero de 1947. La Santa Sede nombra a la Madre Esperanza, Superiora General,

Su entrega incondicional a Cristo, a quien llama “MI ÚNICO AMOR” la lleva a cultivar una vida de prufunda intimidad con Dios, de cercanía y amor para con sus hermanas de comunidad y a ser sensible ante las necesidades de los demás. Sencillez, alegría, trabajo y oblación, la caracterizaron hasta el 23 de mayo de 1967 cuando muere en Monteagudo diciendo:”No temo a la muerte, es el fin de todos los males y el comienzo de todos los bienes. No lloréis. Me voy al Padre”. Sus restos reposan en la iglesia de la casa madre de la congregación de Misioneras Agustinas Recoletas en Monteagudo desde el 5 de diciembre de 2009.

La apertura del proceso de canonización se realiza en 1991, se escuchan testimonios sobre su vida y virtudes y se clausura este proceso en 1994. Es reconocida Sierva de Dios por la Congregación de la Causa de los Santos, el 4 de abril de 1997.

Madre Mª Ángeles García de San Rafael

Madre Ángeles En La Zubia, Granada, España, nace el dña 9 de diciembre de 1905. El 28 de diciembre de 1921, recién estrenados sus 16 años, ingresa en el monasterio del Corpus Christi de Agustinas Recoletas de Granada. Tras las etapas de noviciado y profesión temporal, el 21 de junido de 1924 emite sus votos solemnes, hasta la muerte. Le dicen sus padres: Has dicho hasta la muerte. ¡Sé valiente! ¡Adelante, hija mía!

Ya es agustina recoleta contemplativa. Siete años vividos en intensa alegría y fiel a su vocación. El 8 de diciembre de 1930 la campana del monasterio llama la comunidad al locutori. Monseñor Fco. Javier Ochoa viene desde China, concretamente desde la misión de Kweitehfú, viene a solicitar “misioneras” para trabajar allí.

Después de una “sorda y terrible lucha” el 28 de enero del año 1931, la madre Ángeles escribe un esquela, que entrega a su madre superiora: Yo, sor Mª Ángeles de San Rafael, de 25 años de edad, me ofrezco voluntaria para a la misión de China, si ésta es la voluntad de Dio.s Y como esa era la voluntad de Dios para ella, el día 2 de febrero del mismo año, viaja con Monseñor y la madre Carmela, hasta Madrid; allí junto a la puerta del monasterio de La Encarnación, se funden las tres en un inmenso abrazo.

Además de las tareas misioneras realizadas comunitariamente, se le encarga a Mª. Ángeles el cuidado de las niñas huérfanas; se entrega a ellas con ternura de madre; aún cuando apenas está aprendiendo el difícil idioma chino se entiende con ellas de maravilla.

Cuando en 1940 viaja, enviadas por Monseñor Ochoa, las madres Esperanza y Carmela a España, la madre Ángeles sufre mucho y con esta despedida se reinicia para ella un largo camino de “soledades”: En su “Diario” ella escribe así: Hace siete años, como siete siglos, marcharon a España mi madre Esperanza y mi hermana del alma sor Carmela… Con ellas he vivido la mayor aventura de mi vida y ahora, totalmente incomunicada por la guerra entre Norteamérica y Japón.

El 4 de mayo de 1948 recibe una carta de la madre Esperanza notificándole su regreso a España. El 25 de julio escribe en su “Diario”, le dice a Jesús: Quiero siempre, en todo, hacer vuestra voluntad, manifestada en mis superiores… Sí, acepto, pero, Señor, os pido: No os disgustéis cuando veáis salir por mis ojos la sangre del alma, convertida en lágrimas, al separarme de la Misión…

A pesar del fuego misionero que le arde dentro, la fuerza de la enfermedad doblega su actividad. El 12 de diciembre de 1980 fallece a consecuencia de cáncer de hígado. El pueblo de Gabia reclamó para sí el honor de guardar en su camposanto los restos mortales de quien se sintió siempre amada.

Madre Carmela Ruiz de San Agustín

Madre Carmela Era la más joven del grupo: nació en Monachil, Granada, España, el 31 de julio de 1909. A la edad de 13 años sus padres la llevan, para que sea educada por las monjas Agustinas Recoletas, al convento del Corpus Christi, de Granada.

Debido a su corta edad; en una visita al Arzobispado de Granada, exige que vuelva a su casa, antes de comenzar el noviciado, por lo menos un año. Reingresa al convento, hace las etapas de formación y hace su profesión solemne el día 2 de agosto de 1930, con la convicción que el monasterio del Corpus Christi será su “hogar” para siempre.

El día 8 de diciembre de 1930, después de la visita “misionera” que hace al monasterio Mons. Ochoa, madre Carmela presiente que su ofrecimiento es aceptado; se lo confirma su madre priora: Dios la ha elegido, a través de la Congregación de Religiosos, para ir a las misiones, concretamente con Mons. Ochoa a su misión de Kweitehfú.

El día 2 de febrero de 1931 deja para siempre su amada clausura. Ya está M. Carmela en China; inicia la ardua tarea de aprender el idioma chino. Pronto visita enfermos y encarcelados, da catequesis a niños y adultos, lleva alegría a los tristes, pero su misión específica es la formación de las futuras religiosas Catequistas de Cristo Rey, recién fundadas por Mons. Ochoa.

Debido a la enfermedad de su padre regresa a España en compañía de Madre Esperanza. Durante los primeros tiempos se destaca como incansable buscadora de medios económicos, tas escasos en tiempos de postguerra española, sobre todo a partir del 2 de octubre de 1941 cuando se inicia la vida comunitaria en el noviciado con la llegada de las dos primeras postulantes. Pronto llegan más vocaciones y a ella le corresponde, otra vez como en China, la misión de formadora.

En el decreto de erección de la congregación (18 de enero de 1947), es nombrada consejera general.

Su salud nunca fue totalmente buena y se fue deteriorando al paso de los años. En 1993 sufre un infarto cerebral. Estando muy grave la madre Carmela, es trasladada, a nuestra casa Madre de Monteagudo, en donde muere el día 22 de agosto de 1993.

Inicios del colegioEn febrero de 1962, en los bajos del bloque nº41 de la Barriada de la Angustias, comenzó a funcionar una escuela maternal (entonces denominada “jardín de infancia”), que pronto se llenó de niños y niñas. Ese fue el germen del Colegio Nuestra Señora de la Consolación.

Dado que la escuela se quedó pequeña ya en el primer año de funcionamiento, en 1963, Madre Carmela Ruiz propuso al Gobierno General de la Congregación que por la misma zona se comprara el terreno necesario y se construyera un colegio nuevo para poder atender las necesidades educativas del barrio.

Durante tres cursos, mientras se construía el nuevo colegio, estuvo funcionando provisionalmente una especie de escuela con cuatro aulas, en donde se mezclaban niños y niñas de diferentes niveles escolares, en los bajos del nº12 de C/ García y García de Castro.

En octubre de 1967, con una gran alegría e ilusión, comenzó a funcionar el colegio nuevo y definitivo, el actual, en C/ Arzobispo Guerrero nº 23, con el nombre de COLEGIO NTRA. SRA. DE LA CONSOLACIÓN, en honor a la patrona de las Misioneras Agustinas Recoletas.

En junio de 1972, se creó la Asociación de Padres de Alumnos (A.P.A.) del Colegio Ntra. Sra. de la Consolación, que era la segunda de Granada. Desde entonces hasta hoy, ininterrumpidamente, ha desarrollado una importantísima labor en colaboración con el Colegio.

En 1990 entró en vigor la LOGSE, una ley que introdujo importantes cambios en el sistema educativo y que obligó a realizar una transformación sustancial en la estructura física del Colegio y en su funcionamiento. En 1995 se hicieron las obras pertinentes, en el curso 1996-1997 se inició la E.S.O., y la primera promoción se graduó en junio de 2000.

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…Vende todo lo que tienes y sígueme

Se puede decir que nuestra historia es de ayer, ya que nació el 8 de enero de 1947. El Señor hacía brotar dentro de la Iglesia una nueva familia de carisma misionero. Surgió ante una necesidad muy concreta: allá en el lejano Oriente, en China, nuestro fundador el obispo Fco. Javier Ochoa llevaba poco tiempo en la misión de Kweiteh. Corrían los años 1924 y apenas comenzó a medio entender el difícil idioma chino, movido por su ardiente deseo de servir a Dios y a los demás, organizó la formación de catequistas, fundó la santa infancia, construyó orfanatos y capillas.

El trabajo era agotador y las necesidades incontables.

En su afán misionero va detectando dos necesidades urgentes: recoger niñas abandonadas y formas jóvenes catequistas.

El Señor le inspiró el deseo de llevar religiosas que colaborasen en la misión y cumplieran este cometido. En 1930 viaja a España. Lleno de entusiasmo recorre conventos de clausura de Agustinas Recoletas buscando en ellos monjas que se ofrezcan para ir a China.

Pronto encontró tres voluntarias que llenas de generosidad y sin medir sacrificios, estaban dispuestas a gastar su vida al servicio de los más necesitados.

Dos salen del convento del Corpus Christi de Granada: Madre Ángeles y Madre Carmela, la tercera del convento de la Encarnación de Madrid: Madre Esperanza.

Tres mujeres arriesgadas que confían sólo en Dios y en Él encuentran la fuerza interior para vencer todas las dificultades del idioma como de las costumbres orientales.

La tarea va a ser la de encargarse de la Santa Infancia, hacer de madres de tantos niños de nadie, que estaban en la calle. Cuantas mañanas tenían que recoger a los bebés que abandonaban a las puertas del orfanato. Unos morían y otros lograban sobrevivir gracias a sus desvelos. Les enseñaban los primeros estudios chinos y también a trabajar. Algunas jóvenes salían para casarse y dentro de la pobreza de la misión les preparaban el ajuar.

Tras largas caminatas, visitaban enfermos y moribundos a los que bautizaban, repartían medicamentos, ánimo y consuelo a todos. También visitaban a los leprosos, catequizaban a niños y adultos, Dios bendecía sus trabajos llenando sus vidas de alegría y felicidad.

En 1940 vienen a España Madre Esperanza y Madre Carmela para abrir un noviciado donde recibir nuevas vocaciones que más tarde irían a la misión. En Monteagudo (Navarra) alquilan una casa para tal fin.

Cuando el comunismo de Mao cierra las puertas de China al cristianismo, muchos misioneros mueren o son expulsados entre ellos la M. Ángeles que regresa a España en 1948.

El Señor bendice a la naciente congregación con abundantes y arriesgadas vocaciones que les lleva a orientar su misión hacia América Latina.

Nuestra joven congregación extiende sus brazos en América Latina y hoy hunde nuevamente sus raíces en China. Actualmente nos encontramos en:

Nuestra joven congregación extiende sus brazos en América Latina y hoy hunde nuevamente sus raíces en China. Actualmente nos encontramos en:

  • España: siendo presencia de vida religiosa en una sociedad indiferente.
  • Colombia: atendiendo a múltiples necesidades de la Iglesia.
  • Brasil: en el corazón de las culturas indígenas.
  • Venezuela: en escuelas de barrios marginales y en el acompañamiento de la gente sencilla.
  • Argentina: Dando un servicio en el campo educativo.
  • Ecuador: en escuelas de ayuda social y con los más pobres.
  • Cuba: alentando la fe de los cristianos que han sido silenciados por el régimen político.[
  • Perú: en la gran misión de Cochabamba. México: colaborando en la atención a la pastoral juvenil vocacional.
  • China: donde compartimos con fueza la fe después de tantos años de persecución.

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El nombre de la congregación es: “MISIONERAS AGUSTINAS RECOLETAS” y en él se condensan los tres elementos básicos de nuestra identidad.

Somos una congregación MISIONERA, por tanto abierta a las necesidades de la Iglesia y de los hombres allí donde nos necesiten.

Nuestro carisma misionero exige de nosotras, disponibilidad para ir a transmitir la fe a los que no conocen a Dios, o bien fortalecerla en aquellos que la tienen débil o se olvidan de Dios. Sentimos la necesidad de que todos los hombres sepan que Dios los ama como son y que no hay mejor manera de ser feliz que la de vivir según el evangelio.

Otro rasgo es la FRATERNIDAD. San Agustín era un hombre de corazón grande que vivía la amistad en la comunidad. Su ideal era vivr como los primeros cristianos, que unidos en armonía buscaban a Dios. Según él, la amistad ayuda a crecer y está tejida de comprensión y sinceridad. Para nosotras la fraternidad es fundamental. En medio de un mundo dividido e insolidario, nosotras debemos manifestar con nuestra forma de vivir que es posible la fraternidad. Las virtudes que caracterizan nuestras comunidades desde el principio son: la caridad, la sencillez, la humildad y la alegría. Hoy tenemos que ser signo y antorcha en esta sociedad que se olvida de Dios y pone su corazón en el dinero y el poder. Con nuestra vida de alegría queremos hacerles caer en la cuenta que la felicidad no viene de las cosas sino de Dios.

La otra dimensión RECOLETA, que significa vida interior. Requiere espíritu de silencio para escuchar a Dios que habla al corazón. Hoy más que nunca ante el ritmo vertiginoso en el que vivimos, el ruido y las prisas, necesitamos pararnos y entrar dentro de nosotras mismas, como dice Agustín para observar el paisaje de nuestra propia vida. En él descubrimos a Dios, nos encontramos con nuestra realidad personal para conocernos y amarnos y después salir al encuentro de los hermanos. El cultivo de la interioridad supone también vivir en continuo proceso de conversión, porque en ese paisaje interior encontramos cosas que hay que cambiar y mejorar. Es espíritu de sacrificio y de oración porque en el trato y diálogo con Dios es donde Él nos modela y encontramos la fuerza y el impulso para la acción misionera y para construir día a día la vida fraterna.

Sensibles a las necesidades del hombre de hoy y teniendo en cuenta las diferentes culturas, procuramos impregnarlas del espírituo evangélico.

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Optamos preferentemente por los lugares de misión y los puestos de vanguardia en la Iglesia local, encarnándonos en la realidad del pueblo para abrir caminos a la nueva evangelización.

Buscamos la promoción de la mujer y la defensa de los derechos indígenas. Evangelización a través de la catequesis y formación catequistas, grupos de niños y jóvenes, acompañamiento a personas de la tercer edad, desarrollando nuestra acción misionera en parroquias, pueblos y zonas rurales, en los grupos FRAMAS (Fraternidad Misionera Agustina Recoleta) con los que compartimos y vivimos nuestro propio carisma.

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En la sociedad actual el anciano es marginado porque no es rentable y molesta su presencia. Damos respuesta a esta necesidad social con residencias de la tercera edad, en las que buscamos ayudarels a vivir en paz y en forma gratificante el ocaso de su vida. Sentimos la necesidad de estar con el que sufre en los hospitales, llevándoles ánimo y esperanza. Les ayudamos a aceptar el dolor abriéndose y confiando totalmente en las manos del Padre.

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El amor de Dios no nos protege del dolor pero sí nos sostiene en el dolor. El caudal de méritos de tantos cristos dolientes contribuye a la evangelización del mundo y a dar nueva vida a los hombre y mujeres de hoy. “La semilla dará su fruto”.

En el campo de la educación nuestro carisma nos lleva a asumir el compromiso de la evangelización de la cultura, tratando de impregnarla de valores humanos, evangélicos y agustinianos. Nuestros centros docentes se caracterizan por el talante misionero que busca sensibilizar a los educadores y educandos en la solidaridad y compromiso con los más necesitados de Dios, de amos y de cultura. Formarlos para que ellos sean agentes de cambio en el futuro y artífices de una nueva sociedad: la civilización del amor, de la vida y de la paz. De esta forma nuestros colegios son centros de evangelización que se proyectan en la familia y en la parroquia. Pastoral juvenil. Sabemos que la juventud necesita de un acercamiento a su mundo e inquitudes para poder ser junto con ella testimonio de una manera de vivir distinta y nueva desde los valores de Jesús. Nuestra presencia es para los jóvenes otros hogar, lo que supone ofrecerles un ambiente de acogida, ayuda y crecimiento. Les ofrecemos desde nuestra vivencia del seguimiento de Jesús junto con sus inquietudes: Orientación, Cercanía, Encuentro y búsqueda de Dios. En las guarderías infantiles acogemos a los niños con cariño y buscamos ayudar a los padres brindándoles una orientación para que sepan responder en la educación de sus hijos pequeños. Además de proporcionarles un lugar seguro donde dejar a sus hijos mientras trabajan.

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¿No sientes que Dios nos está pidiendo que seamos un auténtico testimonio de la vida de Jesús en una sociedad donde la desigualdad, la injusticia, el abandono de los más pobres, el poder, el materialismo, la indiferencia no permiten que la mujer y el hombre de hoy puedan realizarse y llegar a ser verdaderamente felices? “Joven, si la mirada de Dios se ha fijado en ti y si tu alegría está en darte a los demás, estos es lo que te ofrece la Congregación Misioneras Agustinas Recoletas”.